Intendentes salteños endurecen el reclamo a Nación y buscan reabrir el debate por la coparticipación

Política institucional
El reclamo de los intendentes salteños contra el Gobierno nacional volvió a subir de tono y ya no se limita a una queja por falta de recursos. Lo que empezó a tomar forma es una presión más amplia del interior para reabrir la discusión por la coparticipación, el reparto de fondos y el peso real que tienen los municipios frente a un ajuste que les traslada cada vez más demandas.
Desde el Foro de Intendentes advirtieron que el interior quedó solo para sostener servicios, asistencia social y respuestas básicas en un contexto en el que la Nación se corre de áreas sensibles y los municipios reciben de lleno el impacto de la crisis. Medicamentos, alimentos, traslados médicos y ayuda directa a familias vulnerables aparecen entre las obligaciones que hoy bajan con más fuerza a las intendencias.
En ese marco, también creció el malestar político por la falta de respaldo legislativo. La ausencia de referentes libertarios en espacios de discusión sobre la situación de los municipios fue leída como una señal de distancia frente a los problemas concretos del interior. Por eso, varios intendentes empezaron a mirar hacia legisladores alineados con el gobernador Gustavo Sáenz para intentar reactivar el debate por recursos y coparticipación.
El planteo ya no pasa solo por una disputa entre provincia y Nación. Lo que los jefes comunales ponen sobre la mesa es que el esquema actual deja a los municipios absorbiendo cada vez más presión social con menos margen financiero y menos herramientas para responder. En localidades del interior, esa ecuación se traduce en servicios al límite, obras frenadas y creciente desgaste de las administraciones locales.
Más allá de la pelea política, el fondo del conflicto es más concreto: quién se hace cargo del costo real del ajuste cuando las necesidades no bajan, sino que aumentan. En Salta, los intendentes empiezan a decirlo sin rodeos: si no se discute de nuevo cómo se distribuyen los recursos, el interior seguirá pagando en soledad el precio más alto.