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REDmedios.io
Social / Contexto22 de abril de 2026

Más de la mitad de los chicos sigue en la pobreza y casi 3 de cada 10 tienen problemas de alimentación

RedacciónRedMedios.io
Más de la mitad de los chicos sigue en la pobreza y casi 3 de cada 10 tienen problemas de alimentación

Social / Contexto local

La pobreza infantil mostró una baja respecto del peor momento reciente, pero sigue en un nivel crítico en la Argentina y mantiene privaciones severas en millones de chicos. El dato más duro no pasa solo por la cantidad de niños y adolescentes que siguen siendo pobres, sino por la persistencia de problemas de alimentación, salud y vivienda que continúan muy extendidos.

Según el relevamiento difundido por la UCA, en 2025 más de la mitad de los chicos del país siguió viviendo en condiciones de pobreza. La mejora frente al pico anterior no alcanza para cambiar el cuadro de fondo: la situación sigue siendo estructural y golpea con fuerza en las dimensiones más básicas de la vida cotidiana.

Uno de los indicadores más sensibles es el de alimentación. Casi tres de cada diez chicos atravesaron problemas de acceso regular a la comida, y una parte importante sufrió esa privación en su forma más severa. Es un dato que corre la discusión de la pobreza del terreno abstracto y la lleva a una realidad mucho más concreta: hogares donde no siempre se puede garantizar algo tan básico como comer.

El informe también muestra que la asistencia alimentaria llegó a niveles récord. Ese dato puede leerse de dos maneras al mismo tiempo: como una red de contención que sigue siendo necesaria y como la prueba de que una parte cada vez más grande de la infancia depende de ayuda externa para sostener su alimentación.

La situación no se agota ahí. La pobreza infantil también aparece asociada a otras privaciones que empeoran las condiciones de desarrollo, como dificultades para acceder a controles médicos, problemas de saneamiento, hacinamiento y viviendas precarias. En ese cruce, la pobreza deja de ser solo una medición de ingresos y se convierte en una acumulación de carencias que condiciona el presente y también el futuro.

El dato de 2025 permite ver una mejora frente al momento más agudo de 2024, pero no habilita una lectura complaciente. La baja no alcanza para hablar de normalización cuando todavía hay millones de chicos creciendo en hogares atravesados por inseguridad alimentaria, fragilidad sanitaria y deterioro habitacional.

La señal de fondo es que el alivio estadístico no resuelve la crisis social. Puede haber una corrección respecto del pico más alto, pero la magnitud del problema sigue siendo demasiado grande como para leerla como una salida. Más bien expone una situación donde la emergencia retrocede un poco, pero deja intacta una base de pobreza infantil todavía muy profunda.

En ese marco, el informe vuelve a mostrar que la infancia es uno de los puntos donde más se concentra el deterioro social. Y que, aun cuando algunos indicadores bajan, la vida cotidiana de millones de chicos sigue marcada por carencias que no deberían seguir siendo parte de la normalidad argentina.