Mosconi sigue pagando el golpe de YPF y ahora enfrenta otra vuelta de la crisis

Economía y Producción
General Mosconi volvió a quedar en el centro de la discusión sobre el deterioro del interior salteño, pero esta vez con una advertencia más profunda: la crisis actual no empezó ahora, sino que arrastra una herida estructural que nunca terminó de cerrarse desde la privatización de YPF.
La intendenta Ana Guerrero Palma planteó que el municipio sigue cargando las consecuencias de aquel quiebre histórico, cuando la retirada de la petrolera dejó un derrumbe social y laboral que cambió para siempre la vida económica de la zona. Mosconi, que durante décadas creció alrededor del petróleo, pasó después a convivir con desempleo masivo, asistencia social y una dependencia cada vez mayor de fondos externos.
Ese esquema, ya frágil desde hace años, hoy volvió a tensarse. Según explicó la jefa comunal, el municipio atraviesa el octavo mes consecutivo de caída en la coparticipación y además recibe regalías petroleras muy por debajo de lo que alguna vez representaron para la economía local. La razón es directa: casi no queda producción significativa en la zona y lo poco que ingresa ya no alcanza para amortiguar el golpe.
A eso se suma otro factor que agrava el cuadro: la reducción o reconversión de programas nacionales que durante años ayudaron a sostener parte del tejido social. Con menos herramientas de asistencia y menos recursos, la presión cae cada vez más sobre el municipio, que debe responder en un territorio donde la vulnerabilidad no es nueva, pero sí cada vez más pesada.
El planteo de fondo no es solo económico. En Mosconi empieza a reaparecer una discusión sobre qué modelo de desarrollo puede sostener a una localidad que fue central para la historia energética del país, pero que hoy no participa de manera real de esa renta ni encuentra una salida sólida para su economía.
Por eso, el caso de Mosconi funciona como algo más que una crisis local. Expone, con crudeza, lo que pasa cuando una comunidad nunca logra recuperarse de una ruptura productiva grande y después vuelve a quedar atrapada entre menos fondos, menos empleo y menos Estado.